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jueves, 8 de noviembre de 2018

2º PRIMARIA

UDF.1.2 PERCEPCIÓN  ESPACIAL.
2°PRIMARIA

Las bases perceptivo-motrices establecen una serie de conceptos e ideas que debemos seguir a lo hora de tener en cuenta la percepción espacial en las escuelas de primaria. Por otra parte sería interesante tratar este contenido de forma progresiva, a través de un aprendizaje significativo.
    Una de las partes más importantes del trabajo que sigue a continuación es el que se refiere a la parte práctica y su tratamiento en relación al contexto que nos encontremos y a los sujetos: edad, número, etapa del desarrollo en la que se encuentra el alumno,… y cual sería una forma objetiva de evaluación en cuanto a estos parámetros. Por otra parte el trabajo sirve de base para la iniciación en el campo deportivo y su transferencia se refleja en los conceptos y habilidades que vamos a desarrollar.

     Concepto de percepción espacial
    Según el diccionario de la Real Academia Española cuando hablamos de percepción nos referimos a una sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos; mientras que espacio es un continente o espacio del mismo que ocupa cada objeto sensible que existe; si bien no debemos limitarnos a una definición tan simple e inconcreta ya que el término de percepción espacial es muy amplio y complejo. Podríamos definir percepción espacial como el conocimiento o toma de conciencia del medio y sus alrededores; es decir, la toma de conciencia del sujeto, de su situación y de sus posibles situaciones en el espacio que le rodea (mide el espacio con su cuerpo), su entorno y los objetos que en él se encuentran. (Según Wallon cit. por Romero, 1994). Por ello podemos referirnos al espacio y a su percepción en otro sentido más amplio que el de la propia definición y abarcar el espacio como aquello que nos rodea: los objetos, los elementos, las personas. Tener una buena percepción del espacio es ser capaz de situarse, de moverse en este espacio, de orientarse, de tomar direcciones múltiples, de analizar las situaciones y de representarlas. La educación de la percepción del espacio es capital para el niño en lo referente a su motricidad, desarrollo intelectual o afectivo y, sobre todo, en su relación con los aprendizajes escolares (lectura, escritura...) y supone una relación entre el cuerpo y el medio exterior.

    Según Piaget la génesis del espacio, en la inteligencia sensorio-motriz, está dominada enteramente por la organización progresiva de los movimientos y éstos tienden hacia una estructura de grupo. Este último se elabora gradualmente como una forma de equilibrio final de esta organización motriz. Son las coordinaciones sucesivas (composición), los rodeos (asociatividad) y la conservación de la posición (identidad) lo que engendra, poco a poco, el grupo, a título de equilibrio necesario de las acciones.

    En términos ya más concretos de la actividad física, el desarrollo de actividades para el conocimiento espacial pretende potenciar en el niño la capacidad de reconocimiento del espacio que ocupa su cuerpo, y dentro del cual es capaz de orientarse. La evolución de la conciencia de la estructura y organización del espacio se construye sobre una progresión, desde una localización egocéntrica a una localización objetiva. La primera se refiere al período en el que el niño localiza objetos en un espacio confuso con el espacio que ocupa su propio cuerpo. En la localización objetiva, el niño ya es capaz de discriminar la independencia del espacio ocupado por su cuerpo y el ocupado por cada objeto. Para reforzar los parámetros de espacialidad, el niño debe reconocer su propio espacio, que es el que envuelve su cuerpo durante la realización de cualquier acción; el espacio próximo, propio del área o zona por la que el niño se mueve; y el espacio lejano, que es el entorno o paisaje en que se encuentra y que alcanza con su vista.



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